dijous, 21 d’abril de 2011

Noche cerrada

Silencios incómodos que se hacen eco en el páramo. Nieve ahí fuera y yo sigo parado estudiando los manuscritos que a mis manos han llegado de los tomos polvorientos de las estanterías. 

Me encanta que nieve... es como si un manto de polvo se cerniera sobre el suelo y lo inundara todo con su mágica apariencia...

Invierno... ojalá fuera permanente, inmutable a la vista, tan natural como sobrehumano. Afuera cada vez hace más frío, parece, como si en cualquier momento la estampa fuera a congelarse y a no moverse de nuevo, nunca más...

Ojalá estos instantes de paz nunca terminaran.. pues después de cada uno de estos instantes e inequívocamente empieza la tormenta.


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